¿Ves alguna sonrisa
que solitaria arranca
que se detiene si la alcanzas?
¿O sientes una mirada
que te sigue si te cansas
y vuela si la atrapas?
Es verdad,
Es difícil escapar de aquella cárcel
como es de frágil la voluntad de escaparse,
pero no importa, tu sigues adelante.
Tal vez has sido de esas,
que para respirar han bajado la mirada
y que para descansar,
han intentado soñar con esa mirada extraña.
Aquella que a través de milenios encuentras,
que los cuerpos ocultan
y que a veces desaparece,
dejándote ahogada entre cuerpos inertes,
porque son esos ojos y esa boca
lo que te puede salvar de poder llegar.
Una y otra, otra más y ya llegas
¿A dónde vas si no te dejas atrapar,
si para parar has tenido que andar?
De nuevo al pasar, y por fin al terminar,
entre escalas de cristal
y movimientos al azar.
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