sábado, 27 de julio de 2013

I.III

No existe ni jamás existió otro espacio menos adecuado para la vida que aquella cueva, y así lo documentarán tiempo después, en la proximidad de un futuro sin acabar, o más probable, de un pasado que sigue sin envejecer. Pero para la criatura que allí se encontraba el mundo era aquella pequeña hendidura de forma irregular en la profundidad que no abarcaba más de 15 metros cuadrados, y que no tenía ningún tipo de cámaras, habitaciones, baños o comedores. Un hueco en donde el viento y la luz se rehusaban a llegar y donde el tiempo era un visitante extraño, y en ningún momento extrañado o esperado. Un así existía ahí un sentimiento de levedad comparable tal vez con el alma humana que permeaba la conciencia de todas las partículas que paseaban por este pequeño lugar, ninguna palabra o pensamiento podrán alguna vez transferir esta realidad a razonamientos, estudios o conocimiento alguno, eterna dificultad en la búsqueda del conocimiento.

Y sin embargo no existía nada
Pero aún así, todo se encontraba
Todo se sabía
Aunque todo se perdía.

Entre la estrechez de conciencia y realidad que habitaban ese lugar se encontraba el. Respirando hondo como si fuera la última vez que vería la instancia en la que se encontraba se sentó en el piso. El vio hacia sus lados pero sin embargo no alcanzó a mirar nada. El vio hacia arriba y hacia abajo, igualmente no encontró nada, sin embargo mantuvo la mirada hacia abajo y sintió el piso. Sintió frío pero no sufrió. Se mantuvo así unos miles de años, o así lo pudo percibir el, esperando a que tal vez la tierra se moviera, o que el piso temblara y se llevara con el todo lo que para el existía, o muy probablemente pensando en quién era el.




-AC-

viernes, 12 de julio de 2013

I.II

Bajo los escombros de la vetusta edificación que milagrosamente se mantenía en pie, en la cual Hefesto podría mirarla en el epílogo del tiempo, en la vejez de la razón, en donde ni los hombres ni la historia se encuentran sino que la razón y el pensamiento se separan de la fijación física,  franquean el mundo de las ideas, destruyen las figuras entre sombras, y se conjuran en la inmensidad perpetua de una nada colosal, se hallaban unas escaleras ocultadas por una trampilla de madera sin cerrojo. Las escaleras bajaban en forma de caracol, eran en total 30 escalones que a diferencia de sus pares exteriores se mantenían intactos en el tiempo, salvo las decoraciones que hace rato se habían despedido de todo el edificio. Terremotos, inundaciones y remolinos, parecía que no había poder humano, sobrehumano o natural que pudiera derrotar a estas simples escaleras, tiempo después se dirá que Horus se desencantó de la realidad de este pequeño orificio de tal manera que lo dejó a la merced de su propia existencia. Un pequeño hueco se encontraba al final del último escalón, el cual desembocaba en un largo túnel, si de mediciones se entendiera en esta oscuridad se podría imaginar una distancia de medio kilómetro horizontal.



-AC-

viernes, 5 de julio de 2013

I.I

Suave como si no quisiera que nadie lo notara, como un extraño que entra en una casa ajena por primera vez y espera a que el dueño le indique el lugar adecuado por donde va a transcurrir la velada anunciada, va el viento caminando por entre las esquinas del olvidado edificio una, entra en el pequeño vestíbulo que en tiempos ancestrales servía como entrada y salida de cientos de personas al día, personas de una diversidad no muy diferente a la otra, podría decirse que todos iban a la misma dirección, o no muy lejos el uno del otro, todos sin excepción  vestidos con una ropa oscura y formal que simbolizaba la esclavitud hacia una figura mucho peor que la de un capataz o un dictador. Ahora el viento transcurre por los escasos escalones que quedan todavía sujetos a la estructura del edificio, tiene varios obstáculos que le van impidiendo su perfecta movilidad, unos escalones rotos, otros que ni siquiera existen, uno que otro tapiz que la gravedad del tiempo lo ha hecho partícipe de esta pista de obstáculos que no es problema alguno para algo tan poco denso que es el aire y no tan importante como para que se tome el tiempo de atascarse en el. La meta que el viento descubre es la mismísima eternidad, los escalones dan paso la misma realidad que el viento vio cuando entró a tan desolador paisaje de escombros y soledad, es la ausencia máxima de la nada; el cielo, las estrellas, el césped, la luz, las nubes, la tempestad, la calma, los sonidos y el viento.




Nota del autor: este es el comienzo de un proyecto que no tiene final, y que solo la escritura va a determinar qué es. Es un experimento creativo y narrativo, el cual espero que disfruten. Escribiré cuando mis habilidades den para escribir algo, así que no tendré el horario establecido de cada semana para escribir sobre este particular proyecto. Igualmente trataré de sacar otras cosas mientras tanto, podrán reconocer que se trata de esto por el título, el cual seguirá de forma numérica, como está este nominado.


-AC-