Entre ola y ola, el mar reposa,
y las cosas que el mundo añora
dentro del barco perdonan,
esperan donde no les toca.
En la playa, una casa reflexiona
sobre el color con que llegan
las olas y la espuma,
este día sin lluvias.
Y el pescador, que su bagre espera
ve que una ola hunde su señuelo,
y que en la corriente un barco llega
atravesando la oscuridad del fondo.
Cuando la sirena llore,
le decía el pescador a sus hijos,
la vida no empieza, como un barco corre
sino que la vida se detiene, como un pescado en los ojos.
Y el enigma se resolvió,
cuando el barco con las olas llegó
y las olas de negro se pintaron,
cuando el pescador en su cama murió.
-AC-
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