Parpadea y sigue caminando. Rutina del día, pereza de noche. Igual sigo haciéndolo, como cualquier otro, transporte,estudio, transporte de nuevo y casa (mas bien un otro, una serie de eventos, una línea que a través del día se encorva, que cuando se encuentra se vuelve a alargar, vuelve a empezar). Existe otra manera de ver la vida, una que no implica estar acosando a la mirada en la búsqueda de una silla vacía, ni la de esforzar al cuerpo a tener pereza de una clase que ya la ves perdida o sobre todo, condenar al corazón a esperar una respuesta que nunca llega.
Yo te digo, es hora de que al caminar no tengas que mirar para abajo durante todo el recorrido, y perderte aquella mirada que te espera sonriendo al lado tuyo, y que en realidad, el único movimiento que debes hacer para darte cuenta de ello es levantar la cabeza, y darte cuenta de lo que te rodea, una mano y un corazón expectantes. Porque si caminas y parpadeas mirando hacia abajo, verás el reflejo de cómo la otra persona se va caminando hacia el otro lado.
No es solo eso, existe en realidad otras maneras de enfocarte en lo que quieres mirar, créeme, los charcos y las líneas partidas de los andenes no te pueden decir donde ir, ni cómo caminar a donde quieres llegar. Tu destino está al frente tuyo y eres aún muy débil para levantar la cabeza. ¿Quieres vivir? el mundo y la vida no te aparecen como personajes inventados en una serie, en el momento oportuno y donde deberían estar, pero mira hacia delante y búscala, tal vez te des cuenta que los caminos son más cortos y que la persona que caminaba contigo sigue estando ahí, y fíjate, te puede estar sonriendo...
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