lunes, 17 de febrero de 2014

Canción eterna

No es solo un pájaro que cae en el balcón,
ni un simple aroma que se desliza entre árboles fijos.
Existe más allá del parque, de su puesto,
que no es un límite, sino un extremo.
Crece entre miradas encontradas (se pierde),
y estalla ¡grande es quien lo halla!
Se dispersa, nos engaña. Sigue, se desplaza.
¿Nos espera? No, me aguarda.

Y abro la ventana, se desliza,
respiro ya no un aroma, un extraño.
¿Será que veo? y me volteo,
atrás existe, sin estima ni prisa.

Percibo lo que escucho, allá,
¡Sí!, se acerca desde las lindes de las montañas
entre profundos huecos y medianas vallas,
las notas del desastre. De lo que pasa.
Incolora, qué leyenda tan grande.
Informe, amorfa. No entiendo si aguda o grave.

Me lleva con un sordo arrastre,
y se pierde (conmigo, con todos).

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