ni un simple aroma que se desliza entre árboles fijos.
Existe más allá del parque, de su puesto,
que no es un límite, sino un extremo.
Crece entre miradas encontradas (se pierde),
y estalla ¡grande es quien lo halla!
Se dispersa, nos engaña. Sigue, se desplaza.
¿Nos espera? No, me aguarda.
Y abro la ventana, se desliza,
respiro ya no un aroma, un extraño.
¿Será que veo? y me volteo,
atrás existe, sin estima ni prisa.
Percibo lo que escucho, allá,
¡Sí!, se acerca desde las lindes de las montañas
entre profundos huecos y medianas vallas,
las notas del desastre. De lo que pasa.
Incolora, qué leyenda tan grande.
Informe, amorfa. No entiendo si aguda o grave.
Me lleva con un sordo arrastre,
y se pierde (conmigo, con todos).