viernes, 26 de abril de 2013

El señor


Recuerdo una ciudad en la que el color no le importaba aparecer, por eso llegaba de manera distante y apenas recordaba un sentimiento de discordia perpetua entre los seres que allí se encontraban. Sentados al lado del aroma nacional se oían las soluciones a este inconsciente mar negro que no se alejaba de la disparidad del lago central. Sentados en las sillas de metal no se escuchaba sino el susurro de la ausencia de color en letras. Al lado de las fuentes se oían pasar las máquinas que levitando llevaban el futuro de todos nosotros.
Recuerdo caminar por el paso real y sentirme un dios, mirar las ventas y sentirme el dueño de todas o ver a las personas que con sus ruanas intentaban escapar de esta ciudad lúgubre y permanente, "Yo soy el señor" me decía, razonando sobre mi capacidad de aguantar las heladas de la mañana y de la tarde. Pero cuando pasaba por las plazas de los grandes maestros me sentía como lo que en realidad soy, una persona más con sombrero.


-AC-

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